I. EQUIPO RESPONSABLE:
- Cristina Chávez Viguria
- Doris Arteaga Toro
- Patricia Canales Espinoza
- Mercedes Baldoceda López
II. FUNDAMENTACIÓN
Este
es un proyecto que enfrenta las dificultades que tienen nuestros estudiantes
para convivir democráticamente, los cuales residen en diversas zonas de Lima Metropolitana.
La mayoría de ellos manifiestan problemas para comunicarse de forma asertiva,
utilizan un vocabulario agresivo, tienen actitudes discriminatorias, pues
encuentran “diferencias” que ocasionan que algunos de sus compañeros sean
excluidos, originando conflictos en el clima escolar que muchas veces los lleva
a la violencia, que luego se convierte
en indisciplina y transgresión a las
normas de convivencia.
Frente a esta situación, nosotros como
docentes del área de Formación Ciudadana creemos necesario plantear soluciones, después
haber analizado nuestro contexto socio-cultural, hemos decidido priorizar la
práctica de valores democráticos. Luis Castro y Miquel Martínez comentan al
respecto: “Plantearse como objetivo la educación en valores supone un cambio
sustancial en la función del profesorado y un cambio en la forma de abordar los
problemas en el aula, los procesos de aprendizaje, los objetivos de enseñanza y
la regulación de las relaciones interpersonales e intergrupales en los
escenarios educativos formales, no formales e informales de la escuela”[1]. Así pues, la educación en
valores se ha convertido en una forma eficaz de contrarrestar todos aquellos
males que enfrenta la sociedad y que vemos reflejada en las aulas, a través de
las actitudes de nuestros estudiantes.
Desde hace unos años el currículo de
nuestro país propone a través del DCN
(Diseño Curricular Nacional) trabajar en las aulas bajo ciertos principios
fundamentales, lo que no impide que cada institución educativa priorice valores
de acuerdo a su realidad[2]. Esta propuesta ya había
sido hechas por varios autores unos años antes, entre ellos Díaz Barriga, que
planteaba que los valores deberían ser abordados transversalmente, para que así
todas las áreas curriculares puedan involucrase, ya que los problemas de
convivencia que se vive en la escuela y la sociedad no es menester solo de un
área, sino de toda la comunidad educativa.
Sin embargo, en la realidad, la
práctica de valores solo ha quedado circunscrita al documento y no se pone en
práctica, los docentes trabajan de forma aislada, solo se toma en cuenta a los
valores cuando se necesita apoyo para cierta actividad, es por ello que aún no
se nota avances o logros. Por esta razón, este proyecto busca a través de
ciertas estrategias didácticas vivenciales abordar la práctica de valores, para
así mejorar la convivencia en las aulas, la comunidad y por qué no, el país.
Construir ambientes adecuados para
convivir se ha convertido en una prioridad, es así que se origina una uno de
los pilares fundamentales de la educación mundial, que es el Aprender a convivir. “La educación para
la convivencia democrática y participativa nos abre la esperanza para la
construcción de un proyecto de sociedad y de humanización nueva, donde el
pluralismo, la cooperación, la tolerancia y la libertad serán los valores que
definan las relaciones entre familias y profesorado, entre profesorado y
alumnado y entre profesorado y comunidad educativa, donde el reconocimiento de
la diversidad humana esté garantizado como elemento de valor y no como lacra social”[3]. Entonces, es la práctica
de valores lo que hará posible un cambio en las relaciones no solo de la
escuela, sino más allá de sus fronteras.
Existen muchos valores importantes
que contribuyen al logro de la convivencia democrática, pero ante la problemática de nuestras
instituciones educativas hemos priorizado algunos como la tolerancia,
solidaridad y cooperación. La tolerancia es para nosotros un valor
imprescindible, ya que ella evita que se genere conflictos que nos conlleve a
la violencia, inclusive los estados miembros de la UNESCO, redactaron una Declaración de principios sobre la
tolerancia que en su artículo 1 explica su significado: “La tolerancia consiste
en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas
de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y medios de ser humanos”[4]. Por consiguiente, si
quiero conseguir otros valores como el respeto, necesitamos necesariamente
inculcar la tolerancia en mis estudiantes.
La solidaridad es otro de los
valores que fomentaremos, ya que impulsa el desarrollo y bienestar de todas las
personas y que está fundada
principalmente en la igualdad que une a todos los hombres. Esta igualdad es una
derivación directa de la verdadera dignidad del ser humano, que es intrínseco a
la persona, sin importar su origen étnico, sexo o condición económica. La
práctica de este valor nos llevara a la cooperación, que implica trabajar en
equipo, donde cada uno posee ciertas habilidades que contribuyen a lograr un
objetivo.
Para lograr la práctica de estos
valores dentro y fuera de la escuela utilizaremos, como mencionamos
anteriormente, ciertas estrategias vivenciales, como el juego de roles, ya que “facilita
el desarrollo de la empatía porque los estudiantes tienen la posibilidad de
ponerse en el lugar de otros y a la vez tratando de comprender los
sentimientos, necesidades, intereses y posiciones de los otros a partir de la
representación de los diferentes papeles que están en juego”[5]. Dicho de otro modo, esta
estrategia permite que el estudiante sea capaz de mirar al otro como asimismo,
ve sus diferencias, las acepta y es capaz de sentir lo que él siente. Si el
alumno logra la empatía con el otro será capaz de ser tolerante y solidario.
Otra estrategia que aplicaremos es
el estudio de caso, a través de la presentación de diversas situaciones reales
o ficticias, el alumno podrá analizar y reflexionar acerca de problemas propios
de su realidad, logrando así ponerse en el lugar del caso presentado para buscar ya sea individualmente o en forma cooperativa una
solución al problema planteado. De esta manera el alumno no solo logrará
convivir democráticamente, sino también participar activamente en los asuntos
públicos que son de su interés como ciudadanos.
III. OBJETIVOS
- Promover actitudes de respeto a la diferencia y tolerancia para el logro de una convivencia democrática.
- Promover la interiorización y la práctica del valor de la solidaridad y cooperación en nuestros estudiantes.
- Concientizar a los estudiantes en la importancia de la práctica de valores para evitar la violencia en nuestra comunidad y sociedad.
[1] CASTRO,
Luis y Miquel MARTÍNEZ. “Educación y valores éticos para la democracia”.
Ponencia presentada en la VII Conferencia Iberoamericana de Educación.
Montevideo, 1997, p. 6.
[2] MED.
Diseño curricular Nacional de la Educación Básica Regular. Segunda edición. Lima:
MED, 2009, p.43.
[3] LOPEZ,
Miguel. “La ética y la cultura de la diversidad en la escuela inclusiva”. Sinéctica:
Revista del Departamento de educación y valores del ITESO. México,2007, Nº 29,
p. 16.
[4]
UNESCO. Declaración de principios sobre la tolerancia. Consulta: 16 de octubre
del 2013. <http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=13175&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html>
[5] VINYAMATA, Eduard y otros. Aprender del Conflicto: Conflictología y educación. España: GRAO, 2007.p.102.