lunes, 21 de octubre de 2013

PROMOVIENDO LA CONVIVENCIA DEMOCRÁTICA A TRAVÉS DE LA PRÁCTICA DE VALORES

I. EQUIPO RESPONSABLE:
  • Cristina Chávez Viguria
  •   Doris Arteaga Toro
  • Patricia Canales Espinoza
  •   Mercedes Baldoceda López

II.  FUNDAMENTACIÓN
Este es un proyecto que enfrenta las dificultades que tienen nuestros estudiantes para convivir democráticamente, los cuales residen en diversas zonas de Lima Metropolitana. La mayoría de ellos manifiestan problemas para comunicarse de forma asertiva, utilizan un vocabulario agresivo, tienen actitudes discriminatorias, pues encuentran “diferencias” que ocasionan que algunos de sus compañeros sean excluidos, originando conflictos en el clima escolar que muchas veces los lleva a la violencia, que luego se  convierte en  indisciplina y transgresión a las normas de convivencia.
Frente a esta situación, nosotros como docentes del área de Formación Ciudadana  creemos necesario plantear soluciones, después haber analizado nuestro contexto socio-cultural, hemos decidido priorizar la práctica de valores democráticos. Luis Castro y Miquel Martínez comentan al respecto: “Plantearse como objetivo la educación en valores supone un cambio sustancial en la función del profesorado y un cambio en la forma de abordar los problemas en el aula, los procesos de aprendizaje, los objetivos de enseñanza y la regulación de las relaciones interpersonales e intergrupales en los escenarios educativos formales, no formales e informales de la escuela”[1]. Así pues, la educación en valores se ha convertido en una forma eficaz de contrarrestar todos aquellos males que enfrenta la sociedad y que vemos reflejada en las aulas, a través de las actitudes de nuestros estudiantes.
            Desde hace unos años el currículo de nuestro país propone  a través del DCN (Diseño Curricular Nacional) trabajar en las aulas bajo ciertos principios fundamentales, lo que no impide que cada institución educativa priorice valores de acuerdo a su realidad[2]. Esta propuesta ya había sido hechas por varios autores unos años antes, entre ellos Díaz Barriga, que planteaba que los valores deberían ser abordados transversalmente, para que así todas las áreas curriculares puedan involucrase, ya que los problemas de convivencia que se vive en la escuela y la sociedad no es menester solo de un área, sino de toda la comunidad educativa.
            Sin embargo, en la realidad, la práctica de valores solo ha quedado circunscrita al documento y no se pone en práctica, los docentes trabajan de forma aislada, solo se toma en cuenta a los valores cuando se necesita apoyo para cierta actividad, es por ello que aún no se nota avances o logros. Por esta razón, este proyecto busca a través de ciertas estrategias didácticas vivenciales abordar la práctica de valores, para así mejorar la convivencia en las aulas, la comunidad y por qué no, el país.
            Construir ambientes adecuados para convivir se ha convertido en una prioridad, es así que se origina una uno de los pilares fundamentales de la educación mundial, que es el Aprender a convivir. “La educación para la convivencia democrática y participativa nos abre la esperanza para la construcción de un proyecto de sociedad y de humanización nueva, donde el pluralismo, la cooperación, la tolerancia y la libertad serán los valores que definan las relaciones entre familias y profesorado, entre profesorado y alumnado y entre profesorado y comunidad educativa, donde el reconocimiento de la diversidad humana esté garantizado como elemento de valor y no como lacra social”[3]. Entonces, es la práctica de valores lo que hará posible un cambio en las relaciones no solo de la escuela, sino más allá de sus fronteras.
            Existen muchos valores importantes que contribuyen al logro de la convivencia democrática, pero ante la problemática de nuestras instituciones educativas hemos priorizado algunos como la tolerancia, solidaridad y cooperación. La tolerancia es para nosotros un valor imprescindible, ya que ella evita que se genere conflictos que nos conlleve a la violencia, inclusive los estados miembros de la UNESCO, redactaron  una Declaración de principios sobre la tolerancia que en su artículo 1 explica su significado: “La tolerancia consiste en el respeto, la aceptación y el aprecio de la rica diversidad de las culturas de nuestro mundo, de nuestras formas de expresión y medios de ser humanos”[4]. Por consiguiente, si quiero conseguir otros valores como el respeto, necesitamos necesariamente inculcar la tolerancia en mis estudiantes.
            La solidaridad es otro de los valores que fomentaremos, ya que impulsa el desarrollo y bienestar de todas las personas  y que está fundada principalmente en la igualdad que une a todos los hombres. Esta igualdad es una derivación directa de la verdadera dignidad del ser humano, que es intrínseco a la persona, sin importar su origen étnico, sexo o condición económica. La práctica de este valor nos llevara a la cooperación, que implica trabajar en equipo, donde cada uno posee ciertas habilidades que contribuyen a lograr un objetivo.
            Para lograr la práctica de estos valores dentro y fuera de la escuela utilizaremos, como mencionamos anteriormente, ciertas estrategias vivenciales, como el juego de roles, ya que “facilita el desarrollo de la empatía porque los estudiantes tienen la posibilidad de ponerse en el lugar de otros y a la vez tratando de comprender los sentimientos, necesidades, intereses y posiciones de los otros a partir de la representación de los diferentes papeles que están en juego”[5]. Dicho de otro modo, esta estrategia permite que el estudiante sea capaz de mirar al otro como asimismo, ve sus diferencias, las acepta y es capaz de sentir lo que él siente. Si el alumno logra la empatía con el otro será capaz de ser tolerante y solidario.
            Otra estrategia que aplicaremos es el estudio de caso, a través de la presentación de diversas situaciones reales o ficticias, el alumno podrá analizar y reflexionar acerca de problemas propios de su realidad, logrando así ponerse en el lugar del caso presentado para  buscar  ya sea individualmente o en forma cooperativa una solución al problema planteado. De esta manera el alumno no solo logrará convivir democráticamente, sino también participar activamente en los asuntos públicos que son de su interés como ciudadanos.
III. OBJETIVOS
  •  Promover actitudes  de respeto a la diferencia y tolerancia para el logro de una convivencia democrática.
  •  Promover la interiorización y la práctica del valor de la solidaridad y cooperación en nuestros estudiantes.
  • Concientizar a los estudiantes en la importancia de la práctica de valores para evitar la violencia en nuestra comunidad y sociedad.




[1] CASTRO, Luis y Miquel MARTÍNEZ. “Educación y valores éticos para la democracia”. Ponencia presentada en la VII Conferencia Iberoamericana de Educación. Montevideo, 1997, p. 6.
[2] MED. Diseño curricular Nacional de la Educación Básica Regular. Segunda edición. Lima: MED, 2009, p.43.
[3] LOPEZ, Miguel. “La ética y la cultura de la diversidad en la escuela inclusiva”. Sinéctica: Revista del Departamento de educación y valores del ITESO. México,2007, Nº 29, p. 16.
[4] UNESCO. Declaración de principios sobre la tolerancia. Consulta: 16 de octubre del 2013. <http://portal.unesco.org/es/ev.php-URL_ID=13175&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html>
[5] VINYAMATA,  Eduard y otros. Aprender del Conflicto: Conflictología y educación. España: GRAO, 2007.p.102. 

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